Agradecimientos

En este proceso tenemos mucho que agradecer. Muchas personas nos han abierto las puertas de sus casas, de sus gallineros, dehesas u olivares, acompañándonos con generosidad, saberes y tiempo.

A Dani, Pablo y Miguel, de La Casa Escondida y La Fresnedilla (Obejo, Córdoba), por permitirnos explorar escénicamente entre las flores, por enseñarnos a desbaratar olivos y las vistas maravillosas.

A Celia y Aleix, de Círculo Cerrado (Villaharta, Córdoba), por los desayunos con huevos de sus gallinas, por compartir tanto conocimiento y, sobre todo, por su entusiasmo y apoyo constante: impulsando el proyecto y llenándolo de energía y presentándonos a Sensi y Rafi, maravillosas mujeres que nos llenaron de historias y saberes.

A Irene, Clara y Charo, de El Brote Educación Ambiental, por acompañarnos por Córdoba y haciéndonos reflexionar las contradicciones y desafíos de las relaciones urbano-rural. Y a Carmen, su amiga, por hablarnos con tanta claridad y pasión sobre la ganadería.

A Antonio, de Culturazah —porque, ¿cómo no darle las gracias a Antonio?—, por su saber inagotable, su alegría y sus ganas de transformar el modelo agroalimentario. No olvidaremos la escanda ni al burro Pelayo.

A Bartolomé, que nos recibió con un té en su patio de la sierra, compartiendo con nosotras sus pensamientos sobre la identidad, el legado y el territorio. Nos transmitió su pasión por Sierra Morena.

A Juanlu, que nos acompañó dos veces hasta la finca de olivar de sierra de su tío Rafa, y a Rafa, por enseñarnos el cortijo y las herramientas de trabajo que se utilizaban, y por compartirnos sus recuerdos. A María, su mujer, por aquella merienda en Pozoblanco que seguimos recordando con cariño.

A Javier, con quien compartimos un café en Trasierra, hablando de música, árboles y naturaleza, y hallando en esa charla un eco del paisaje que nos rodeaba.

A Carmen, ganadera de la sierra sevillana y parte de Ganaderas en Red, por recibirnos en su preciosa casa, por aquella comida inolvidable, por el paseo por la finca ente cerdos, encinas y alcornoques, y por mostrarnos, con firmeza y ternura, lo que significa ser ganadera en agroecológico hoy.

A todas las personas del Luciana Centenoy del Rey Heredia que han hablado con nosotras, han compartido su mirada del asunto o han hecho porque podamos mostrar y compartir nuestro proceso en la ciudad de Córdoba.

Y a todas las personas con las que pudimos hablar en nuestras visitas a Obejo, en especial a Inma y a Andrés, que no dudaron en charlar con nosotras, que veníamos de la ciudad, y nos contaron sus historias y sus deseos. Juan Casado, Almelia y Rafaelín, Maribel, Abelardo, Rafa, Francesca y Carmen, Ana Mora y Adela Pedrajos, Alicia, María Luisa Cantanilla y Mari Carmen, Elena

Gracias por vuestra cercanía, hospitalidad y por mantener vivo el espíritu de comunidad que da sentido a todo esto.

Mercado de obejo  Juan Casado, Almelia y Rafaelín, Maribel, Abelardo, Rafa, Francesca y Carmen, Ana Mora y Adela Pedrajos, Alicia, Maria Luisa Cantanilla y Mari carmen, Elena,

Y en especial a nuestras abuelas y abuelos

A Pablo y Maria, con quienes hablamos varias veces, y nos transmitieron fehacientemente la dureza del trabajo en el campo.

A Amparo, con quien ya no pudimos hablar, pero sus recuerdos están entre nosotros.

Que la tierra vuelva siempre

¡Gracias!

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